martes, 16 de noviembre de 2010

Sólo (solo) normas de la RAE y un puñado de asesinos que se hacen llamar toreros.

¿Porque pongo esto? Porque me da la gana. 


-Puedo empezar diciendo que odio España, pero no pienso explayarme más en el tema porque el motivo de tanto odio viene muy de lejos, ya lo he explicado veinte millones de veces y al final no llego a ninguna parte. 

Pero el caso es que hay algo en España que hace que mi odio hacía él aumente todavía más: los toros. Pedazo de fiesta nacional, en la que un puñado de palurdos redomados van a ver a un asesino se cree super guay del paraguay por ir quitándole la vida a un pobre animal que nada ha hecho para merece tal trato. Me da vergüenza tener como referencia en el extranjero esto, la tortilla y las sevillanas. Porque la tortilla está buenísima, las sevillanas no son lo mío, pero tiene un pase, pero el asesinato con premeditación ya me repatea. Es ponerme a pensarlo y salirseme la vena del cuello. Y no te digo nada si se inicia una conversación sobre el tema, ya empiezo yo con mi discursito (anda que no lo he soltado veces y veces) y como me venga alguien defendiéndolo se lia parda...

Desde luego, siendo esto "la flor y nata" de España, no me extraña que seamos los pringados de Europa.  

Yo personalmente propondría al estado (o quién cojones maneje el cotarro de la fiestecita) que en vez de poner toros en la plazita ponga a los propios toreros, a ver que opinan entonces de la fiesta nacional y de su forma de hacerlo. Vamos, si hicieran eso yo sería la primera en ir a la plaza de toros, más patriótica que el rey. 

Y hablando de patriotismos, resulta que los catalanes prohibieron la fiestecita. Si, esa fiesta si, pero otras tales como esa en que la ponen fuego en los cuernos de los toros ya no. Vamos, es que si prohibimos fiestas sólo por tocar las narices al estado y porque nos queremos independizar no llegamos a ninguna parte. Aunque a mí lo que hagan los catalanes me importa un bledo, tal como si quieren formar parte de China, de Australia o de Saturno. 

Parece mentira que estemos en el siglos XXI, parece mentira. Que se supone que hemos evolucionado y eso, pero seguimos haciendo las mismas gilipolleces que en el paleolítico, o incluso peores. Tanta globalización y tanta mierda para nada.  
Porque yo sigo sin ver por qué demonios se supone que la vida de un ser humano vale más que la de un toro. 

-En otro orden de cosas tenemos la última ocurrencia de la RAE. Si, la real academia española del bla bla se ha sacado de la manga una nueva reforma ortográfica que incluye gilipolleces tales como no acentuar mas "sólo", llamar a la "y griega" "ye", escribir Qatar como Catar y otras cuentas chorradas más que pueden ver aquí. A este paso acabaremos con unas normas que nos dirán que haBlemOos aSiiiiii. Bueno, si estoy pasa aquí tengo El cHoniZadOr!: un traductor choni-castellano que nos será extremadamente útil. 

P.D: FUCK YOU, RAE.  

5 comentarios:

Felix Casanova dijo...

Pues yo no odio España, pero si estoy de acuerdo totalmente en las gilipoces que se hacen y dicen.
Digan lo que digan, la "fiesta" de los toros es una crueldad absoluta y no tiene sitio en ninguna sociedad. Me gustaría ver como actuarían algunos amantes de los toros si les pegasen un "puyazo" en la espalda...
Y sobre la R.A.E., que decir, que son tontos de remate.
Que desastre...

martinyfelix dijo...

Yo reconozco que mi odio hacia España a veces puede ser desmedido, pero tampoco me faltan razones para estar cabreada.

Aunque no sólo España, sino el mundo entero esta apañado.

Lola Mariné dijo...

Gracias por tu visita.
Un saludo.

Efi (la gata naturalista) dijo...

Sí yo también creo que el mundo está muy mal, pero no creo que sea
de ahora. Está mal montado desde el principio. Una célula se come a otra y a partir de ahí hay que cepillarse todo lo que tengas delante, para sobrevivir.¿Arte? no fastidien. ¿Tradición? También lo es la ablación de clítoris...

El Cinéfago dijo...

No odio España, pero soy anti-taurino. Una crueldad de la que se hace una fiesta. Si en lugar de toros pusiéramos perros a más de uno le cambiaría la cara. De arte nada, y de valentía mucho menos. Valiente es el bombero que arriesga su vida por salvar la de otros. Eso sí es valiente. Por cierto, vivan los gatos.